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¡Sí, habrá un pacto de paz! Marzo 15/2003 Ayer por la tarde, a mi entrañable amiga cubana Zoé Pía tuve que decirle enfáticamente un "¡quiero que sepas que en Cuba sí habrá un pacto de paz!". Llegué a su casa y empezó a calentarme la mollera con su genial ideal de que los Payá y otros Roca eran perlas del mismo collar con los que no era bueno crear condiciones que propiciaran cambios dentro de la Cuba actual, como si la Cuba de mañana no fuese la de hoy pero transformada. Tampoco mi amiga Zoé quiere comprender que La Habana bien vale una misa y mucho más, vale un convento y eventualmente vale también miles de monjas por las calles de la ciudad al asalto de las almas hundidas pues ¡ sabe Dios ! si estamos viviendo hoy un sigiloso reposicionamiento de Nerón y su Banda en lo que podríamos llamar " su fantasía artística entre dos ladridos ", no para dar la impresión de que hay entre espinas, flores sino para, a largo plazo, abrir la puerta del patio en previsión de lo que pueda entrar por la puerta de la calle. ¿ Acaso esa pujanza de la iglesia católica como realidad intemporal vendrá a parirnos una opción sui géneris ?, ¡ albricias !. Los curas cubanos han dicho lo necesario y sólo lo necesario, ante la falta de tino de las brigidinas y han dicho bien. Pasemos la página. La Banda sabe perfectamente que ya no hay regreso al pasado, sabe que el golpe de estado en Moscú no vendrá y que cada día que pasa otros cubanos pierden el miedo paralizador. Entonces, antes de que nos caigan las conversiones masivas e inesperadas, nos es dado ver el principio de las grandes maniobras y de los consentimientos gordos. Digamos la verdad : Después de los funerales, a la luz de un diálogo tan socrático como comprometedor vendrá entre lo que hoy es la oposición enfrentada a la realidad del poder omnímodo y lo que quede de la Banda Armada (B.A para los íntimos), un modus vivendi consensual porque la democratización y la libertad del país tienen un costo que va más allá del sufrimiento humano. El resto es cuento y literatura porque siempre llega un momento en que la razón del interés general se impone. Tales han sido los casos de todos y cada uno de los países que pasaron en Europa del paripé socialistoide a la realidad objetiva después que tumbamos el muro de Berlín. Nadie detiene el caudal de un río con sus dos manos y la fuerza de dicho caudal dependerá del número de cubanos que apoyen a los hombres y mujeres que, allá en la isla, trabajan pacíficamente en medio de indecibles rigores para que al fin algo cambie. Luis Tornés Aguililla |
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