|
|
Partido Socialdemócrata de Cuba |
Un cubano en
Francia |
|
|
En España, el 21 de noviembre del 1975, el general Francisco Franco moría tras varios meses de agonía y 40 años de dictadura. Para nosotros, los demócratas, aquellos fueron días de alegría pero también de cierta frustración que pocos podíamos disimular: a pesar de la oposición y las luchas de los demócratas españoles para derribar al “caudillo”, tanto en el exterior como en la clandestinidad, Franco moría “en la cama”. A excepción de Pinochet y los restos de la familia Perón, pocos líderes políticos internacionales acudieron al sepelio del dictador. Las razones de “semejante desplante diplomático” no hay que buscarlas en la firme oposición de occidente a este régimen fascista, sino a la vergüenza de éstos por haber permitido la existencia (y casi haberla sustentado) de una brutal dictadura en un continente que, con razones, alardea orgullosamente de ser la cuna de la democracia y de los derechos del hombre. Recuerdo que en los años 60, los demócratas españoles (comunistas y socialistas en el exilio, principalmente) recorrían todas las cancillerías europeas reclamando “aislar” al régimen dictatorial como única vía de recuperar la democracia en España. Por entonces, el régimen agonizaba (social, política y económicamente) hasta el punto que sectores del mismo entorno de Franco planteaban “introducir cambios que nos acercasen a Europa”. Franco “no moriría en la cama”, sino en una celda del tribunal de La Haya. Pero no fue así. El “boom” del turismo alcanzó a España y el “régimen franquista” recuperó su brutalidad y sus ansias de prolongar su reinado a base de millones de turistas deseosos de “sol y playa” que llenaban las arcas de aquel estado fascista. Han pasado 50 años y aún tengo curiosidad en saber qué sintieron estos “demócratas” (turistas alemanes, belgas y suecos, particularmente) cuando se bañaban en las playas de la Costa Brava, Valencia o Mallorca, siempre, rodeados de Guardias Civiles con tricornio que impedían a los “locales” acercase a esas “bellas mujeres con bikini”. ¿El contraste resultaba exótico? ¿Divertido? . ¿Que sensación les producía a nuestros “vecinos” cuando observaban calladamente como detenían a “subversivos” por arrojar octavillas en la playa que decían: “Visitando España ayudas a que Franco sobreviva”?. ¿Por qué el fatídico día que ejecutaban a Puig Antic, “a garrote vil”, (y a tantos otros presos políticos) ninguno de nuestros “mimados turistas europeos” hicieron las maletas, en señal de protesta, y regresaron a sus países?. Si, estábamos abandonados y la lucha era difícil, especialmente, por la incomprensión que recibíamos del exterior. No sólo fueron los ciudadanos europeos quienes alimentaron aquel régimen dictatorial, también supieron colaborar en este “juego”, muy intensamente, sus propios políticos. Europa nunca “cercó” al régimen de Franco pero sí supo encontrar argumentos para justificar su estoica estrategia : las sanciones provocarían un perjuicio económico, exclusivamente, a los ciudadanos mas desfavorecidos, es deseable promover la democracia a través del dialogo, es necesario mantener “canales” abiertos...etcétera. Ya desde entonces, Europa acuñaba argumentos que utilizaría durante las décadas venideras para esconder sus vergüenzas y su impotencia como modelo político... en la ex-Yugoslavia, en Somalia, en la Bosnia de hoy y en la Cuba de siempre. Produce sonrojo saber que, incluso, el propio Franco solicitó la incorporación de “aquella España” en la Unión Europea (antes CEE). Y más sonrojo produce saber que, públicamente, nunca su candidatura fue rechazada. En definitiva, Franco sobrevivió a la crisis de los 60... y a la crisis de los 70, 71, 72, 73, 74 y... así hasta conseguir “morir dulcemente en su cama”. Miguel Ángel Moratinos, el actual Ministro de Exteriores de España, inició su carrera diplomática en “tiempos del régimen de Franco”, nombrado, incluso un año antes de la muerte del "caudillo", como director de la diplomacia para los Países del Este. En aquellos tiempos, el PCE (Partido comunista Español, en la clandestinidad) había organizado una huelga en la cuenca minera asturiana, que, tras semanas de lucha, consiguió bloquear la siderurgia del País Vasco. El régimen se tambaleaba, necesitaba cantidad ingentes de carbón para hacer funcionar la "maquina" y el país entero, orgullosa de los huelguistas asturianos, parecía que iba a impedir que Franco "muriese en la cama". Pero de repente, el enemigo acérrimo del Franquismo, la URSS y sus países satélites, entablaban relaciones diplomáticas con España (excelente Moratinos) y suministraban "carbón" a precio de saldo. La URSS reventaba la huelga de la minería asturiana, por sus diferencias con sus "díscolos hermanos del PCE" que acababan de abrazar el Euro-Comunismo. En definitiva, Moratinos conoce perfectamente qué necesita un régimen dictatorial, “putrefacto y agonizante”, para milagrosamente permanecer en el poder una década más. Siempre una década más. Anoche, los Jefes de estado de la UE determinaban levantar las sanciones "simbólicas" a Cuba impuestas en 2003 y entablar un dialogo “global y abierto”, sin “condiciones, ni limitaciones” y “de futuro”. No hubo debate encarnizado, ni desacuerdos entre los 27 al respecto. Sólo necesitaron unos pocos minutos para tomar tan importante decisión. Las cámaras recogieron la imagen del Presidente Sarkozy ofreciendo “puros habanos”, que extrajo cuidadosamente de una caja de madera de procedencia desconocida, a sus colegas europeos durante el encuentro en Bruselas. Ridículamente, la diplomacia española aseguró que este ofrecimiento del presidente Frances nada tenía que ver con el “levantamiento de sanciones a Cuba”, ya que el único aladiz de este cambio estratégico tan importate en la política internacional de la UE era el Ministro de Exteriores Español, Miguel Ángel Moratinos. Los “suecos”, opuestos a las tesis de Moratinos, callaron. Probablemente pensaron que, tras el referéndum de Irlanda, la UE estaba acabada y que ya resultaba imposible imaginar una política común europea. ¿Qué más da Cuba si tampoco actuamos coherentemente en el resto del planeta?. Previamente a la reunión de ayer, Moratinos remitió a todas las chancillerías europeas un “informe de cientos de páginas” en torno al futuro de Cuba. La tesis de Moratinos se exponía sin retórica: Europa necesita que el “régimen” se prolongue, de lo contrario, no habrá futuro alguno para Cuba: la democracia en Cuba sin una “lenta transición” supondría la “bulgarización” de la isla. En el mejor de los casos, la democratización de Cuba nunca traería consigo una mejora ni económica, ni social, y, a medio plazo, este desencanto sólo beneficiaría el retorno de las “fuerzas armadas” al poder... en conclusión, la UE debe promover la continuación del régimen dictatorial “sine die”. Quien no tiene futuro en Cuba es Moratinos y, por extensión (o viceversa) España. España dejo de formar parte del “futuro democrático’ de Cuba desde los años 90, es decir, desde el momento en que el por entonces Presidente Español, el liberal Felipe González, diseñó un “plan de choque económico” para salvar al régimen de Fidel de la inminente hecatombe que supuso el llamado “Periodo Especial”. Aunque parezca una broma de mal gusto, el Plan de choque ideado por González era una adaptación "retorcida" del Boom turístico de los 60 que tanto ayudo a Franco. Los años 90: Era la época donde miles de Cubanos abandonaban la isla arriesgando sus vidas, (los balseros), la época de la desesperación y de la pérdida de esperanza en un Revolución truncada, fue la época del “bloqueo más feroz”, la época donde se registraron el mayor numero de detenciones y arrestos políticos y, también, la época donde surgieron con fuerza cientos de “disidentes” que reclamaban la democratización en la isla como única salida al hundimiento de Cuba. Pero las “recetas” de Felipe González nunca buscaron ni la modernización, ni la democratización de Cuba, simplemente prolongar el régimen castrista. Así, con financiación española, Fidel creó un mundo paralelo en la isla, el mundo real, pobre y bajo la “bota del socialismo” y el ficticio, aquel de hoteles turísticos cercados por alambradas y muros donde reinaba el consumismo. Dos mundos en el mismo espacio, con dos economías bien diferentes, con dos monedas bien distintas, con espacios de libertad desiguales y, poco a poco, con diferentes “castas” sociales, aquellos que viven de los dólares y aquellos que malviven con la moneda local (CUC). El sueño que siempre acarició Franco. Maestros y médicos abandonaron sus salarios de 15 euros al mes para convertirse en camareros, taxistas, “parkeros” (vigilantes de vehículos de turistas) y guías turísticos, cuadriplicando sus míseros salarios a base de “propinas”. En consecuencia, la sanidad y la Educación en Cuba se desplomaron. Se “legalizó” la prostitución “independiente” bajo el nombre de Jineteras y se potenció el “turismo sexual”, a pesar de la fractura que ello generaba en la sociedad y, en particular, en el seno de la familia. Y, entre tantas otras medidas, la “mendicidad” se convirtió en una forma de supervivencia, obviando las tesis socialistas sobre el hombre emancipado y libre. Con el hundimiento de la URSS, con el “Periodo Especial”, con el asesoramiento de Felipe González y con las multimillonarias inversiones españolas, el “sueño socialista” se esfumaba pero el régimen de Fidel se perpetuaba. Muchos "demócratas españoles" observábamos asombrados el apoyo incondicional (económico y moral) que daba la joven democracia española a la decrépita dictadura cubana. ¿No estaremos actuando con el mismo "cinismo" que los "bañistas suecos" durante la dictadura de Franco? ¿Acaso no estamos ayudando a perpetuar una dictadura?. ¿Por qué?. Los “disidentes cubanos” fueron humillados y torturados por el régimen, y, también silenciados y nunca apoyados por los “demócratas españoles”. "Un día nos lo haran pagar", recuerdo que muchos advertimos en aquella época. Desde entonces, Moratinos (y España) sabe que el futuro de Cuba no les pertenece y que sólo encontrarán rencor entre los demócratas cubanos que se consideran injustamente traicionados. Hace varios años, Moratinos pretendió que España recuperase su liderazgo en Latinoamérica, convirtiéndose en un “referente moral” y un modelo económico a imitar. Para lograr semejante “perogrullada”, Moratinos avaló en los foros internacionales las políticas agresivas de la “izquierda populista” liderada por Venezuela y, al mismo tiempo, dando la espalda a la “izquierda demócrata” encabezada por Brasil y Chile. Meses más tarde, el “sueño de Moratinos” salto por los aires al comprobar que Venezuela y Ecuador daban cobijo a terroristas de ETA y las FARC, y que países como Bolivia nacionalizaban todas las empresas instaladas en su territorio de capital español. Para más “INRI”, el propio Fidel increpaba al “necio gobierno español que se autoproclama referente moral de Latinoamérica”. ¿Qué buscáis “aquí”, vosotros, españoles?, preguntaba Fidel en forma de exabrupto, una pregunta que repetiría, minutos más tarde, el Presidente Chávez con estilo más desafiante aún si cabe. La pregunta no es baladí: ¿Qué busca Moratinos (España) en Cuba, cuando nadie, ni “disidentes, ni el propio régimen, “le quieren”?. Moratinos no es ese personaje “naif, bondadoso y soñador” que sus amigos y, también, sus criticos pretenden. Su vocación de “diálogo hacia Cuba” esconde razones de índole económica. Desde los años 90, los diferentes gobiernos de España han concedido créditos a Cuba (al régimen de Castro, según los “disidentes demócratas”) por valor de 3 mil millones de euros. El gobierno cubano ha incumplido reiteradamente el pago de los plazos de la deuda, y ocasionalmente, ha realizado “amagos” de devolución coincidiendo con aquellos momentos que el gobierno español ha apoyado las reivindicaciones del régimen castrista (apoyo para recibir fondos de la ONU y, en la actualidad, levantando las sanciones de la UE). El gran “dilema” que angustia a Moratinos es el no saber cuánto tiempo se puede mantener artificialmente con vida un “cadáver”, que ya huele, como es el régimen castrista (Raúl o viceversa) antes de que todo se derrumbe. "¿Habrá tiempo para recuperar los 3.000 millones que estos cubanos nos adeudan?", esta es la pregunta. "Prolonguemos el régimen", es la desesperada respuesta. Los demócratas cubanos, desde hace meses, “miran” hacia Estados Unidos. Solo una minoría de estos “demócratas’ (o disidentes, como les llama el régimen) sueñan con unir lazos con Europa, como es el caso del socialdemócrata Vladimiro Roca. Ellos representan el “futuro” de Cuba y, especialmente, si creemos en el modelo político que quiere exportar al mundo Europa basado en la democracia y los derechos humanos. Pero España sabe que todos estos “demócratas”, sin excepción, consideran que los 3.000 millones de euros que reclama Moratinos con argucias diplomáticas, no es una deuda contraída por el pueblo cubano, sino por el régimen castrista que pronto ha de fallecer. Más claramente: la futura democracia cubana (que pronto llegara) no va a pagar los 3 mil millones de euros que durante más de una década los gobiernos españoles "invirtieron" en la Cuba de Fidel. Contrariamente y si, realmente, el futuro de Cuba pasa por guerras civiles o derrumbe “al mejor estilo de los países del este” (Bulgaria, como caso ejemplarizador), España no dispondrá de interlocutor alguno a quien reclamara “tanto dinero prestado”. En este segundo supuesto ya previsto en el "informe Moratino", España tampoco recupera su multimillonaria inversión. Prolongar el “régimen” es la única opción que puede beneficiar a los intereses españoles, aunque resulte una nueva traición al pueblo cubano y, especialmente, a los “demócratas o disidentes” que luchan en la isla. Moratinos aprendió estas tácticas diplomáticas bajo el “régimen de Franco”: prolongar la vida de una brutal dictadura, aunque produzca vergüenza, pero con tal de poder recuperar 3.000 miserables millones de euros. Si Franco "levantase la cabeza", dormiría tranquilo sabiendo que sus tácticas para permanecer en el poder siguen estando vigentes y utilizadas tanto por sus acérrimos enemigos, los hoy socialistas-liberales, como por un ilustre gallego del exilio, el dictador Fidel Castro. Un golpe de esperanza: Mientras escribo estas líneas, leo los resultados de una encuesta organizada por El País Digital (elpais.com): ¿Está usted de acuerdo con levantar las medidas de presión al régimen Cubano?. Un total de 859 lectores se han pronunciado al respecto: el 81% de ellos (yo incluido) ha votado por proseguir con las sanciones contra el régimen "de los Castro". ¿Por qué este empeño tuyo, Moratinos?.
|
|
|