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Un cubano en Francia
Artículos enviados desde Francia por Luis Tornés Aguililla

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Qué es la
Internacional Socialista

Responsabilidad y culpabilidad
Laon. Diciembre/2002

Quién sabe si un día futuro, cada cubano, sin tapujos circunstanciales y sin tribunal alguno se sentará a meditar sobre la parte de responsabilidad o de culpabilidad criminal ( muchas veces las dos cosas) que le toca en lo que bien podemos calificar de « catástrofe mayor » en la historia de la nación cubana para que así, bien suavecito…., a la estricta verdad histórica cada uno ponga mansamente los actos….., sus actos.

Tengamos la seguridad de que el descomunal desastre cubano no es obra de los marcianos ni de los chinos sino de nosotros mismos.

Al recluta cubano muerto en Angola a manos de sus propios compañeros por una lata de leche condensada, a la represión totalitaria y permanente del Estado en Cuba desde 1959, al holocausto cultural al que ha sido sometido nuestro país durante casi medio siglo, al destierro cruel al que hemos sido sometidos centenares de miles de cubanos, al irrespeto flagrante de los derechos más elementales de la vida en sociedad, en fin, a la lista ingente, un día habrá que encontrarle, aunque sea post mortem, una razón, una explicación expiatoria que nos evite para siempre el riesgo de otra deriva monárquico-bonapartista, el riesgo de otro movimiento colectivo en una dirección sui generis – como diría Nerón -.

Después que termine la « guerra civil permanente » habrá que hacer la paz y, primero la paz en el corazón de cada hombre y de cada mujer de la isla para poder explicar a los jóvenes lo que pasó en Cuba.

No será cosa fácil, no será fácil explicar lo irracional por lo que quizá asistamos a un largo y penoso tiempo de silencio para la memoria colectiva. Para la memoria de los unos y de los otros puesto que los pueblos no nacen sino se forjan también en el dolor de las tiranías. A nosotros, a los cubanos de la segunda mitad del siglo XX, nos habrá tocado esta parte mientras que a los que vengan después les tocará la misión de comprender y velar.

Del granito de arena que cada uno puso en la destrucción de nuestro país cada cual es responsable tanto como del daño hecho al amigo delatado, a su vecino o a su compañero de trabajo o de estudios y como la genealogía de la responsabilidad y de la culpabilidad no se limitan a lo que ocurrió después de 1959 ni tampoco se limitan a las fronteras nacionales, errado andaría el que crea sólo en un costado del daño hecho. Por ello, un tribunal, por muy supremo que fuere sería un juego de niños en comparación con el faraónico mea culpa que nos permitirá salir del lodo como Nación independiente y soberana, libre y democrática.

La madre que para siempre perdió a su hijo en Africa, los hijos de los ahogados en el mar, los hijos de los desterrados, de los fusilados, de los encerrados, los hijos del simple obrero necesitan un tiempo de paz y de esperanza gracias al cual, sin olvidar, cada uno de ellos se crezca ante la matrona suerte como si el dilema de hoy y de mañana fuera simplemente : ¡ La Patria es de todos o no es !.

Por el momento, en Cuba nada se entiende, nada se escucha, nada se siente, como si el mundo exterior no fuera mundo, como si pasar decenios sometido y sometiendo la voluntad ajena fuera la razón de la existencia cuando en realidad todas las doctrinas, todos los dogmas, unos encima de los otros, caen como sedimentos de la experiencia humana envueltos en el olvido de la generaciones que siguen.

Los dogmas infames han sido en Cuba, desde principios de los años sesenta, un método de gobierno. Una forma de hacer presión y de controlar a la gran mayoría del pueblo. Esa fue una expresión singular del régimen a la luz de una doctrina gracias a la cual su concepto político faccioso logró, amparado por la « Guerra Fría » mantenerse en el poder.

¿ Cuántos cubanos habrán muerto en el mar ? ¿ Cuántos dramas se habrán vivido lejos de Cuba? ¿ Cuántas familias separadas o destruidas?.

Es que lo importante no era el « Hombre » sino el « Hombre Nuevo » creado por y para un proyecto fuera del equilibrio social, como si el individuo no fuera la suma cultural de sus antepasados, como si bastara con cerrar fronteras para contar con la profunda adhesión de una población incomunicada en medio del cordón sanitario obligatorio alrededor del pueblo inerte.

Las añoradas becas para ir a estudiar a las, gracias a Dios, difuntas U.R.S.S y R.D.A, para ver otra cosa, para comprobar que más allá del mar había otra tierra, para salir de la celda colectiva eran posibilidades merecidas a la luz de una supuesta « alta consciencia revolucionaria » del también supuesto « Hombre Nuevo » y Cuba se convirtió en un enorme caimán que encerró a sus hijos entre sus temibles mandíbulas para sólo vomitar lo que el susodicho reptil consideraba un desecho escórico indigesto.

Con la famosa « escoria » volvemos al tema de la responsabilidad y de la culpabilidad al constatar que hay rectores universitarios como el quizá efímero rector de la universidad de Camagüey quien junto a sus subalternos de paripé y pachanga expulsa de la universidad a unos estudiantes porque simplemente firmaron el Proyecto Varela.

Peones que han temido, mentido y obedecido porque ellos conocen perfectamente que la falta de consideración docente y social, el ostracismo y la difamación contra de sus personas son algunas gracias del rosario de actos posibles en manos de la Banda.

Bufones pasivos de una farsa que otra vez podríamos calificar de " acto colectivo de contrición y ofrenda al señor de las llaves ", ¡ Oh, nada más prometedor que el saber a las víctimas y a los victimarios en la misma barca !.

Para terminar, digamos que los bufones saben que más valen las bajas obras en el trópico que el verse en Barcelona, Berlín o Toronto lavando platos en la cocina de un restaurante y ello, sin poder reunirse con la familia aguantadita en Cuba en calidad de rehén sufriente.

* Luis Tornés Aguililla es cubano, licenciado en letras de la universidad de París – Nanterre. Reside en Francia desde 1982. Delegado para Europa del Movimiento Cubano por la Unidad Democrática (M.C.U.D).

Luis Tornés Aguililla
lta58@wanadoo.fr

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