Un año después de que Fidel Castro delegara el poder por
una grave crisis de salud, la oposición mira con
pesimismo el futuro de Cuba y acusa a Raúl Castro de
mantener la "represión", pese a que el número de presos
políticos ha bajado durante su gobierno provisional.
"En estos regímenes totalitarios los cambios no son por
la muerte natural del líder o por su enfermedad, eso no
es lo que impulsa los cambios", dijo a la AFP el
opositor Vladimiro Roca.
"Todo sigue igual y realmente no veo hasta el momento
cambio alguno", opinó el economista independiente
Oscar Espinosa Chepe.
Para Elizardo Sánchez Santacruz, presidente de la
ilegal Comisión Cubana de Derechos Humanos y
Reconciliación Nacional (CCDHRN), "persiste la violación
sistemática e institucionalizada" de las libertades.
Según Sánchez Santacruz, el número de presos políticos
bajó en el último semestre de 286 a 243, pero la
situación de derechos humanos sigue siendo "marcadamente
desfavorable".
"Hay cambios de forma, pero no de contenido. Ha
disminuido un poco la represión masiva, pero se ha
incrementado la selectiva contra opositores; el
contenido represión continúa igual", estimó Roca.
A juicio de Martha Beatriz Roque, líder de la
Asamblea para Promover la Sociedad Civil, "ha sido un
año de mucho hostigamiento", sobre todo contra los
opositores encarcelados.
"La situación de los derechos humanos es muy mala, han
excarcelado prisioneros, pero casi todos son personas
que han cumplido sus condenas, son cifras engañosas",
dijo Miriam Leyva, activista de las Damas de
Blanco, madres, esposas y familiares de presos políticos.
El grupo demanda la inmediata liberación de todos los
presos políticos, en particular de los 59 que aún
permanecen en prisión del total de 75 condenados a
largas penas de cárcel en la primavera de 2003.
En contraste, el opositor socialdemócrata Manuel
Cuesta Morúa consideró que antes del 31 de julio de
2006 "se respiraba una atmósfera absolutamente negativa"
y hoy "hay signos alentadores", pues "algunos sectores
del poder" creen que "Cuba tiene que aprender a vivir
con la diversidad y la diferencia".
"Raúl debería responder a las ofertas de diálogo" de la
oposición, señaló Cuesta Morúa, quien al igual que otros
disidentes consideró positivo el ramo de olivo que
tendió el gobernante interino por tercera vez a Estados
Unidos, en su discurso del 26 de julio.
"Si el gobierno cubano quiere negociar y quiere dialogar,
pues puede ir ensayando (...) con los cubanos antes del
gran diálogo", acotó.
En un comunicado firmado por su líder, Oswaldo Payá,
el Movimiento Cristiano Liberación (MCL) subrayó que "el
diálogo civilizado entre cubanos es una necesidad
urgente y un proceso justo y necesario para el pueblo de
Cuba".
"Su discurso nos hace preguntar cuántos males se
hubieran evitado, cuántas injusticias no se hubieran
cometido (...) si los cubanos no vivieran amordazados y
pudieran expresarse libremente", añadió el texto
"Estar abierto a tener negociaciones con la futura
administración norteamericana es una cosa positiva",
opinó, por su parte, Espinosa Chepe.
En su discurso, Raúl Castro reconoció además la
necesidad de "ajustes estructurales" que saquen al país
de la crisis económica; no obstante, dejó claro que en
la Isla no habrá "transición".
"Me impresionó mucho su señalamiento de realizar cambios,
de la necesidad de cambios (...) Ojalá sea un punto de
viraje. Si es así, bienvenidos sean estos cambios", dijo
Espinosa Chepe, pero aclaró que "hay que ver de qué se
tratan".
Los "cambios estructurales que la gente ha visto como
posibilidad de apertura, van a ser cosméticos", afirmó
Martha Beatriz Roque, en declaraciones a la agencia EFE.
"No se van a dar soluciones al meollo del asunto: la
falta de libertades políticas, sociales y económicas que
tiene este pueblo", lamentó.
Vladimiro Roca consideró que "no ha habido hechos que
confirmen el pragmatismo que se le atribuye a Raúl
Castro".
En contraste, Manuel Cuesta Morúa, dijo apreciar "proceso
lento de reencauzamiento del discurso político de los
pragmáticos en el poder".
Las palabras de Raúl Castro confirman que "va asumiendo
el liderazgo, que me imagino culmine en las elecciones
con la asunción de la presidencia del país", anotó.
En este sentido, Espinosa Chepe consideró que en estos
meses se ha consolidado la presencia de Raúl Castro en
la dirección del país. A juicio de Miriam Leiva, en el
último año se ha vivido una "etapa de análisis y
reacomodo de intereses" entre los miembros del régimen y
ahora es fundamental excarcelar a los presos políticos y
abrir espacios para la discrepancia.
"Creo que quizás es el inicio de una nueva etapa que
pudiera ser muy positiva si no se ponen trabas absurdas",
apuntó.