Represión
La gloria de Gloria Amaya
Acto de repudio contra la familia Sigler Amaya: Los bravos
soldados del socialismo se ceban en una mujer de 80 años.
Raúl
Rivero, Madrid
jueves 26 de enero de 2006
Ariel
Sigler Amaya.
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Un comando de bizarros combatientes revolucionarios acosó, en el
pueblo matancero de Pedro Betancourt, la achacosa, desvencijada
y frágil vivienda de la señora Gloria Amaya, una mujer de más de
80 años que tiene dos hijos presos en la causa de la Primavera
Negra, uno perseguido como un criminal y otro en el exilio.
Los bravos soldados del socialismo se mantuvieron firmes,
implacables, durante ocho horas gritando consignas, golpeando a
las personas que se querían acercar y amenazando de muerte a la
dueña de la casa.
La aguerrida tropa gritó también a Doña Gloria Amaya y a la
familia que la acompañaba, que el gobierno que ellos representan
y defienden de forma tan valerosa, no les va a prestar nunca más
servicios médicos porque nadie en esa casa apoya el proceso
político que se desarrolla desde hace medio siglo en esa isla.
El gobierno cubano tiene fuera de las fronteras del país,
asignados a las llamadas misiones internacionalistas, a unos 25
mil médicos por los que recibe compensaciones monetarias o en
productos, como el petróleo que provee generosamente el régimen
de Hugo Chávez.
Este tipo de ataque se suele presentar por los jefes políticos
de los valientes soldados como actos espontáneos, producto de la
indignación popular. Curiosamente, una nota de prensa que
circuló en medios oficiales el día 21 de enero, reseñaba los
episodios que se desarrollarían 24 horas después en Pedro
Betancourt.
A la audacia y resolución del comando, se le suma ahora la
visión de futuro, los recursos técnicos y el talento de los
perspicaces reporteros que escriben noticias que se producen un
día después de redactadas.
La presencia de la directora municipal de Cultura en Pedro
Betancourt, la licenciada Mayra S. Guillén, en el linchamiento
verbal de la familia Sigler Amaya, reconfortó y le dio ánimos a
los esforzados defensores del pueblo y puso de relieve el
desarrollo educacional y artístico de esa nación y su
preocupación por la dignidad humana.
El cerco a la vivienda comenzó alrededor de las nueve de la
mañana y se extendió hasta pasadas las cuatro de la tarde.
Después de la osada acción, el comando se retiró organizadamente,
sin una sola baja, a reclamar su cajita de comida y a continuar
su plan de superación cultural, humanística y de enfrentamiento
al enemigo.
Gloria Amaya pidió entonces un vaso de agua fresca y salió al
patio para quedarse sola y pensar en sus hijos.
Colaboración de Paul Echaniz
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Solo la opresión debe temer al pleno ejercicio de la libertad.
Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a
pensar y a hablar sin hipocresía. Un hombre que oculta lo que
piensa, o no se atreve a decir lo que piensa, no es un hombre
honrado. Un hombre que obedece a un mal gobierno, sin trabajar
para que el gobierno sea bueno, no es un hombre honrado.
José
Martí
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