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Parece que la
nueva administración de los estados Unidos de Norteamérica, esta
apostando a una franca distención con la dictadura cubana. Obama
no quiere que los Castro lo continúen utilizando a él y su
gobierno como Chivo Expiatorio y se prepara como prometió, para
tomar algunas medidas que permitan relajar las tensiones, de las
que siempre ha sacado partido y ventajas la dictadura castrista.
Pero el
presidente de EEUU no es, como la comparsa latina que ha
desfilado por Cuba, dando abrazos, entregando condecoraciones,
condenando “bloqueos”, pidiendo con humildad y casi con llanto
una visita al museo del comandante, para la añorada foto,
queriendo así dar toda legitimidad a la hasta hoy, única
dictadura del hemisferio e ignorando sin pudor y con absoluta
complicidad, las históricas, constantes y frecuentes
violaciones de los derechos de los ciudadanos de la isla.
Recordemos que
Obama según expreso: “extenderá su mano a todo aquel que no
tenga el puño cerrado”
Las opiniones
están divididas en cuanto a esta nueva política y es lógico,
pues en las democracias pueden existir mayorías pero es casi
imposible la unanimidad; esta la podremos encontrar siempre;
“vaya milagro del pensamiento humano”, en los ¿debates? y las
decisiones de la dictadura cubana desde su fundación.
Aprobándolo o
no; lo cierto es que a Castro y a su régimen le ha sido de gran
utilidad el sobredimensionado embargo, convertido en “bloqueo” y
el enfrentamiento a su vecino del Norte, para justificar todo
desastre, carencia, ineficiencia y además mantener al país en un
estado de guerra constante tratando de dar justificación a una
inhumana represión dirigida hacia toda persona que ha tenido
el valor de expresarse de forma opuesta o tan solo diferente a
la oficial.
El mito del
pequeño David, vencedor del gigante Goliat ha sido siempre el
preferido del anciano y convaleciente dictador, que al parecer
se vio en sueños derribando al temible gigante, sin embargo
Goliat continua de pie, a 90 millas, David por su parte se
avejenta cada día, al extremo que ya las piedras de su honda no
le pegan ni en los pies al gigante.
Me pregunto qué
pasaría si comienza una llegada masiva de visitantes
norteamericanos a la isla, inversionistas, comerciantes,
profesores, estudiantes y turistas en general, si la imagen del
“monstruo” comienza a transformarse para bien, ante los ojos de
los jóvenes cubanos y se comienzan a pedir entonces entre otros,
los mismos derechos que tienen los ciudadanos norteamericanos de
viajar, visitarnos y opinar libremente. Recordemos que la
dictadura cubana es las más ferviente defensora del derecho de
los ciudadanos de EEUU a visitar Cuba, mientras no permite a los
suyos salir del país y controla los movimientos en el territorio
nacional. ¿Que puede suceder si se incrementan las remesas y
muchos de los cubanos eliminan su casi esclava dependencia del
estado y si la comunicación y la ayuda a organizaciones civiles
independientes se puede lograr de forma mas efectiva?
No hay que ser
especialista o analista político, para darnos cuenta que el
menos interesado en una completa distención, acercamiento o
dialogo real, es el régimen militar cubano, seria privarlo de
su razón de existir. El argumento será el mismo, el ya mas que
conocido: “no cederemos a chantajes, ni a presiones, nuestra
independencia (la del grupo de poder y familiares) no es
negociable, no aceptaremos intromisión en nuestros asuntos
internos “.
¿Cual es la
pretensión de los Castro? Pues algo muy sencillo: para ellos
consiste en un supuesto dialogo incondicional en el que la
primera y única condición sería que la nación norteamericana se
ponga a sus pies, sin cuestionamiento alguno, estando dispuesta
a ignorar y de esta forma aceptando pasivamente que una
dictadura cruelmente represiva, de mas de 50 años sea la suprema
y única representante de la voluntad nacional en Cuba y que el
régimen logre el así definitivamente el levantamiento de toda
medida restrictiva y el silencio cómplice ante las constante
violaciones de los derechos ciudadanos, algo tan simple como
continuar a perpetuidad en el poder y ser aplaudido por ello.
La historia
demuestra que todo intento anterior ha sido fallido y que una
dictadura que niega un dialogo de concertación nacional a su
pueblo y que no escucha sus demandas, estará mucho menos a
dispuesta a dialogar seriamente con cualquier estado
democrático, que no acepte sus condiciones.
El camino del
grupo de presidentes latinoamericano que de manera casi sumisa,
legitiman incondicionalmente a la dictadura cubana, algunos
quizás con muy buenas intenciones pensando que ello producirá en
el futuro los esperados y necesarios cambios, solo los
convierte en vergonzosos cómplices de un régimen, que no muestra
la mas mínima intención de aceptar que Cuba no es propiedad o
feudo de un apellido.
Creo que al
presidente norteamericano le será imposible extender su mano
abierta al gobierno cubano, sin el riesgo, de que le intenten
tomar todo el brazo.
Nelson Núñez
Dorta
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