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Sobre los últimos
acontecimientos de Honduras, las reacciones
son casi unánimes, la condena ha sido
inmediata, se exige a la nación de Honduras
la reinstauración de su presidente. En el
hemisferio encabezan esta demanda; un
militar golpista, devenido presidente de
Venezuela, por voto popular y que hoy trata
de imponerse como dictador vitalicio,
violentando la constitución que el mismo
propuso a su pueblo, le siguen en esta
comparsa de posiciones extremas y agresivas
, mandatarios de países que también han
optado por modificar las constituciones de
sus naciones para permitirse mas tiempo en
el poder y matrimonios que han prolongado su
gobierno, promoviendo y apoyando a su pareja
desde el poder para continuar también en la
presidencia, sería imperdonable no mencionar
a la principal promotora de estos cambios
en el hemisferio, la muy reconocida y
admirada dictadura cincuentenaria del
Caribe. Es únicamente la visión de estos
señores la que ha prevalecido en la OEA y
en la postura de su Secretario General, la
situación de Honduras no ha sido motivo de
análisis o debate simplemente se ha dado un
ultimátum a la nación, bajo amenaza de
suspensión de la organización y de fuertes
medidas económicas que afectarían
principalmente a su pueblo.
Me sorprende la
autoridad y la firmeza de la Organización
hemisférica y la de su Secretario General,
el tantas veces vituperado José Miguel
Insulsa, al que han catalogado algunos de
estos gobernantes, desde “insulso”, hasta
“pendejo” esta última ofensa tiene
diferentes significados, según al país donde
se utilice, yo prefiero en este caso
interpretarla como la utilizamos en Cuba.
Pareciera que el Sr. Insulza cumpliendo
este mandato quisiera ante todo, quedar
bien y limpiar su imagen ante este grupo de
gobernantes, que hoy le imponen su actuar.
Pues bien, estos
señores gritan amenazadores ante lo que
expresan, es una flagrante violación de los
derechos y de la voluntad popular que no se
puede admitir, pues lesionaría “la
trayectoria de paz y democracia” de este
hemisferio que alberga y consiente hoy a
la dictadura mas antigua que existe.
Catalogan de “cruento
golpe militar”, el que los soldados
hondureños cumplieran una orden dada por
parte del poder civil, en este caso el
legislativo y el judicial , para deponer un
presidente, que a casi seis meses de su
salida del poder y esto es importante
tenerlo en cuenta, intentaba introducir
con métodos que no se ajustan a las leyes y
a la constitución de su país, una consulta
popular para refundar la nación a través de
una asamblea constituyente, buscando según
se dice, la oportunidad de prolongar su
mandato mediante la posibilidad de la
reelección. Cabe aclarar aquí, que
“cualquier semejanza con gobiernos amigos
es pura coincidencia”.
Pero de esto no quiere
saber la OEA ni su Secretario General, tan
tolerante, permisivo y dialoguero con otras
naciones, de esto no se habla, no se
menciona que en Honduras existe hoy un
gobierno civil, dispuesto a negociar y a
exponer las razones de la destitución de un
presidente democráticamente electo, un
gobierno provisional que garantiza las
próximas elecciones e incluso acepta
adelantarlas, para que sea nuevamente el
pueblo quien elija a su próximo mandatario.
En cuanto a la
historia y la tradición de nuestra América
Latina están recientes aun, las
destituciones de presidentes de Bolivia,
Ecuador, Argentina, Venezuela, Paraguay,
Perú y otros; esto no quiere decir que
debamos aprobar este método de cambio de
gobierno, sobre todo cuando fuese utilizado
para imponer una dictadura represora de los
derechos y las libertades del pueblo, pero
cuando es el presidente el que se corrompe o
se deja llevar por aspiraciones de
permanencia ilimitada en el poder,
burlándose de las leyes y la ciudadanía ,
debe existir una forma de poner fin a su
conducta y sus aspiraciones.
Como latinoamericano,
invito hoy a los excelentísimos
gobernantes del hemisferio, “tan
preocupados por la democracia y los derechos
de sus pueblos”, a que en nombre de sus
naciones y previa consulta popular,
suscriban un Tratado de No Reelección
Indefinida , aceptando que
pudieran existir periodos presidenciales de
seis años, como el de México o la
posibilidad, por una vez, de aspirar como
candidato a un segundo periodo electoral de
cuatro años .Esto seria una medida
profiláctica contra las ansias personales de
poder y daría un patrón para medir y
condenar cualquier intento de continuismo.
Siempre he pensado que detrás un proyecto
social que somete la voluntad popular a
la autoridad de un hombre, no existe mas que
la ambición personal de su líder, que se
llega a considerar insustituible y es
incapaz de confiar siquiera en uno de sus
seguidores para mantener la continuidad de
sus ideas, convirtiéndolo en un dictador,
Fidel Castro en Cuba, es el mas claro
ejemplo de esta idea y Chávez en Venezuela
su mas inmediato seguidor.
Así, señores
presidentes de este hemisferio supuestamente
democrático, un simple ciudadano los invita
hoy a demostrar su apego a la libertad y su
desapego al poder, digan No a la
reelección por más de un período y
demuestren así, que sus causas e ideologías
son tan firmes y agrupan hombres tan capaces
como ustedes, que no necesitan de forma
indefinida su dirección personal. De lo
contrario, se les puede considerar
personajes carentes de vergüenza política y
llenos de ambición de poder.
Nelson Núñez Dorta
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